Y siguen las comparaciones.

Ya que Leonel Fernández, en su alocución al país anoche, nos comparó con varios países europeos, me permito señalarle a él y a sus defensores, cómo viven los parlamentarios en Suecia, por ejemplo, donde la presión fiscal es de 49%.

1) Los parlamentarios disponen de viviendas, pagadas por el Gobierno, para que residan en ellas durante la semana. Son apartamentos de 40 metros cuadrados. CUARENTA METROS.

2) Los apartamentos no tienen lavadora propia, sino que deben usar una lavandería comunitaria y anotarse en una lista por un turno.

3) La cocina también es comunitaria y todos deben limpiar su reguero.

4) No hay sirvientas ni personal de limpieza personal.

5) Estas comodidades no existían antes de la reforma de los años 90, hasta ese momento debía pernoctar en un sofá cama que tenían en sus despachos. Despachos de 18 metros cuadrados, ok?

6) Ningún parlamentario tiene secretaria/o ni asistente personal. Así como tampoco tienen derecho a automóvil con chofer, ni escolta. Y, por supuesto, no tienen policías para que lleven a la señora a hacer la compra del super.

7) La residencia oficial del Primer Ministro tiene 300 metros cuadrados en total (un escándalo!) y no tiene sirvientes.

Obviamente, guardando las distancias -algo que el sr. Fernández no hizo ni ha hecho nunca- la seguridad en RD no es igual que en Suecia, pero por lo mismo. Porque ese 49% de presión fiscal se usa en lo que tiene que usarse: seguridad social, seguridad ciudadana, vivienda, educación y empleo.

Los suecos entienden muy bien lo que los dominicanos estamos aprendiendo ahora: ´´Soy yo quien paga a los políticos. No veo ninguna razón para que el dinero del contribuyente sea usado para darles una vida de lujo.´´

Yo no me quiero imaginar cómo es ese hogar, si el Ex-pPresidente Fernández suele comparar a sus hijos como compara a RD con otras naciones, con las que no tenemos NADA en común.

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Ya no quiero ser escogidista.

Yo soy escogidista desde chiquita. Porque mi padre lo es, lo confieso. Durante la mitad de mi vida no sabía de qué iban los equipos. Sí estaba acostumbrada a estar en plays, pues mi padre jugaba softball, nos llevaba a sus juegos, al Estadio Quisqueya a ver Licey-Escogido, luego mi hermano menor decidió que sería pelotero, y Aguilucho. Y se fue a estudiar con una beca de beisbol.

Yo no sé de estadísticas, quién jugó en qué año, cuál ha sido el peor (o mejor) manager, no paso de dos o tres nombres estelares, pero me gusta el beisbol. Me gusta ir al play, me fascina el comportamiento de los fanáticos, la emoción que se siente en las gradas, y, sobre todo, la alegría que se apodera del país completo durante la temporada.

18 años aguantando chistes, derrotas y jamás pensé abandonar la fidelidad a mi equipo. Hasta hoy.

El orgullo de ser escarlata se me fue. Totalmente. Se salió por la ventana el segundo que vi esta ofensiva, atrasada y desagradable valla en plena calle. ¿A qué oscuro año retrocedimos? Por si los ejecutivos del Escogido no se han dado cuenta, las mujeres van al play, siguen los partidos, se ponen las gorras, llenan sus carros de banderas rojas, dan cuerda, se abonan (para hablarles de lo que entienden), son fanáticas también.

¿Los Najri ni los Bonetti se han enterado que la época de vender cualquier cosa a base de explotar el cuerpo femenino debería haber pasado ya? ¿Volvimos a los 80, cuando reinaban los cuerpos calientes, en paños menores, para vender bebidas, motores, herramientas, equipos de beisbol, cualquier bendita cosa?

¿Y los publicistas que prepararon esta digna campaña, qué pensaban, cómo la vendieron? ¿de verdad pensaban que “se la estaban comiendo”? Por Dios, a esta altura del juego. Por más maquillistas de Mac NY sigue siendo una técnica retrógrada.

Dirán que mi reacción es exagerada, y tendrán razón. Así soy yo. Pero honestamente, para mí es una cuestión de mucha importancia. Con este le estamos reforzando al macho dominicano (niño,adolescente, joven) que es correcto y apropiado usar el cuerpo femenino como objeto de venta, que es correcto mostrar a la mujer como pedazo de carne y reducirla a una cosa, negándole su carácter de ser humano. Que la temporada de beisbol no es una actividad familiar, porque probablemente en los estadios te recibirán mujeres vestidas así, en actitud complaciente, tal cual como ves en esa publicidad. ¿Y por qué no pensarlo, eso es lo que te están mostrando, ese es el gancho?

Sigo pensando que las mujeres, todas, deberían dejar de ir a los juegos. Que vayan sólo los hombres que aún son dominados por el primate que una vez fueron. Que no compremos gorras, ni banderas, ni calcomanías. Nada. A ver si así nos respetan.

Cual Quijote en el desierto. Lo sé.

Vean un video en que uno de los ejecutivos del equipo habla de los “valores familiares que representan esta tradición”. Así no se promueve la familia, joven Najri.

PD.: Al parecer, el retroceso es generalizado porque el Licey no se queda atrás. Ellos también aportan su cuota de irrespeto.