10 formas de ser un poco más feliz

1) Arregla tu cama. Todos los días al levantarte, o antes de salir, cúbrela con un lindo cobertor o al menos una sábana.
2) Toma 3 minutos para devolver cada cuarto a su estado “normal”.
3) Exhibe tus objetos personales. Saca esos recuerdos de la gaveta, exhíbelos, disfrútalos todos los días.
4) Lleva un diario con “una cosa por la que dar gracias”. A veces es fácil olvidar todos los regalos que recibimos, hasta poder tomarte un jugo de naranjas recién exprimidas es una bendición.
5) Si no te puedes zafar de algo, hazlo! Cero posponer.
6) Antes de levantarte cada mañana, elige un propósito para el día. Puede ser no quejarte, no hacer sonreír a alguien, dar las gracias a todo el mundo. Algo sencillo.
7) Haz pequeños favores a quienes viven contido, sin esperar nada a cambio. Así es, sin esperar siquiera las gracias.
8) Llama a un amigo o familiar cada día. Elige una persona de tu lista, cualquiera.
9) Invierte tu dinero en compras que te harán disfrutar más en casa.
10) Dedica unos minutos a conectarte con algo aparte de ti mismo/a. Todos necesitamos un poco de silencio, del mundo.

 

Inspirado en el post http://www.apartmenttherapy.com/10-things-that-will-make-you-happier-at-home-174151

Hay días que traen su propia carga

Y qué grande y pesada es.

Desde ser mandada a buscar por la profesora de tu hija y que la “estrella” no se presente, discutir con tu padre, gastar más de lo que tenías pautado en un trámite que se te había olvidado hacer, tener una reunión con jaqueca (por estar esperando la profesora en el solazo mientras te tirabas el Himno Nacional y el del colegio, más la oración del día) y encima encontrar una silla vacía.

Uff, si bien es cierto que dizque hay que agradecer las pruebas a veces no puedo evitar pensar que estoy sacando puros ceros en las mías. Hay días que te sientes cada vez más lejos de ser una #supermom, que te queda grande el calificativo, que ni entre las finalistas estás.

Hay días que quieres gritar, gritarle a todos, a todas, que te dejen en paz, que no pidan más, que no esperen tanto. 

Hay días que eres capaz de renunciar a que te entiendan por alguien que sólo te atienda, que ese día seas tú la comprendida.

Costilla que nos ha salido cara a nosotras. Uff.

 

 

 

 

 

Las imágenes son de Maitena http://www.maitena.com.ar/