Dos Sandy

Huracán Sandy

Casi ahora, me iba a quejar de mis zapatos empapados y recordé a Martha, la asistente de mi hogar, que no pudo salir de su casa esta mañana porque el puente que une su barrio con la ciudad se cayó (*).
Eso me hizo pensar en que la tormenta que vivimos nosotros, en nuestras casas confortables y vehículos altos, es diferente de la tormenta que se siente en los barrios de la gente pobre. A nosotros, nos “afecta”, nos causa inconvenientes, a ellos los azota, los saca de sus casas, los destruye.
Sin ánimos de pontificar en esta mañana tan gris y fría, pensemos en eso cuando sintamos el deseo de quejarnos porque el pelo se nos engrifó o la fiesta se canceló. Sólo eso.

(*) Se cayó por las torrenciales lluvias que no han parado de caer, y la inconsciencia de quienes extraen material de sus bases, junto a la mirada indiferente de las autoridades que, probablemente se están lucrando también.

 

® La foto es de Jaime Rodríguez R, y fue tomada de esta noticia del Diario Libre