I confess

Yo no odio a nadie (aunque hay gente que se lo ha ganado) pero sí odio los estereotipos y los prejuicios, pero a veces hasta los más acérrimos oponentes caemos en ellos. A una cuadra del colegio de Alma, hay un colegito muy lindito que ha implementado un esquema de depositar y recoger los niños muy eficiente, funciona muy bien: tienen unas divisiones en el contén para que los carros se orillen y se suban a la acera y por ahí hagan su fila (claro, le roban la acera a los peatones, pero bueno, ese es otro tema). Hasta permite que haya dos parqueos estrechos para aquellos padres o visitantes que necesitan entrar al colegio. Todo funciona casi siempre, hasta que un jeepeton decide que esas reglas no aplican para el/ella y deja su “autobus” con la mitad afuera y, lógicamente, se interrumpe el tranquilo ritmo de aquella fila tan atípicamente ordenada. No pude evitar decirme a mí misma, “tenía que ser un jeepeton”, lo confieso.
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5 comentarios en “I confess

  1. El uso del jeepeton es proporcionalmente directo del que la maneja…yo creo que se creen Dioses cuando andan en las calles

  2. Vehiculo grande = cerebro pequeño(hay excepciones, claro está)

  3. Estoy con Edward, pero tengo otra forma de su frase: vehículo grande pene pequeño…Así que… ya sabes…

  4. Gitty, no terminas de comprender que nuestros derechos (si es que los mortales tenemos derechos) empiezan justo en donde a los poderosos les de la gana…Que aquí lo que impera es el concepto “yo estoy bien, y si te puedo joder a ti, estaré mejor todavía”

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